Son la apuesta segura si buscas comodidad y agarre en unas fundas. Tienen ese tacto suave que evita que el móvil se te resbale de las manos a la primera de cambio. Lo mejor es que aguantan muy bien los golpes del día a día y las tienes en mil colores para ir variando. Eso sí, prepárate para pelearte un poco con el bolsillo del pantalón, porque se quedan «pegadas» al meterlas.
Si lo que quieres es darle un aire premium y elegante a tu móvil, no hay duda. Con el tiempo ganan carácter y se ven incluso mejor que nuevas. Son más finas y no abultan tanto en el bolsillo, aunque sacrifican un poco de protección extrema contra caídas fuertes. Es una opción para quienes cuidan el móvil como oro en paño y valoran el estilo por encima de todo.
La opción ideal para los que no quieren esconder el diseño original de su teléfono. Son discretas y funcionales, dejando que el color del móvil sea el protagonista. El gran «pero» es que, si no son de buena calidad, acaban amarilleando con el tiempo. Aun así, son geniales porque combinan una protección decente con una estética limpia que nunca pasa de moda.
Si eres de los que tiene manos de mantequilla, la silicona suele ganar por su capacidad de absorber impactos. Las transparentes (si son rígidas) y las de piel cumplen bien ante arañazos, pero en un golpe seco contra el suelo, el material elástico de la silicona es el que mejor salva la pantalla.
Mantenerlas como el primer día varía mucho según el material. La silicona se limpia con un trapo húmedo en un segundo. Las transparentes necesitan más mimos para evitar las huellas marcadas, y la piel requiere productos específicos si no quieres que se agriete. Al final, todo depende de cuántas ganas tengas de estar pendiente de la funda. Si necesitas ayuda contacta con Data System. Si quieres saber que tipo de funda pillarte visita esta pagina, TechGearLab.