Seguro que te conoces la historia: estás en la cama, desvelado, y lo primero que haces es activar ese tono anaranjado en la pantalla del móvil con la esperanza de que, mágicamente, tus ojos se relajen y caigas como un lirón. Nos han vendido que el Night Shift es la solución definitiva al insomnio tecnológico, un truco infalible para neutralizar la luz que emiten las pantallas a oscuras sin pagar las consecuencias. Suena idílico, casi milagroso, pero la ciencia lleva tiempo demostrando que la realidad es bastante menos bonita.
La teoría detrás de esta función es buena: reducir los tonos azules para que no interfieran con la melatonina, la hormona que te avisa de que es hora de dormir. El problema es que cambiarle el color a la pantalla es como ponerle un parche a una rueda pinchada. Ayuda a que no te ardan los ojos en la penumbra, sí, pero no te va a dar el sueño profundo que buscas.
La cruda realidad es que a tu mente no solo le afecta la luz, le afecta el estímulo. Da igual que la pantalla se vea ultra cálida; si estás respondiendo correos de última hora, discutiendo en redes o enganchado a vídeos cortos a las doce de la noche, tu cerebro se mantiene en alerta máxima. La dopamina que te dan las pantallas le grita a tu cuerpo que se quede despierto.
Al final, ningún modo noche va a salvar tu descanso si no cambias de hábitos. El mejor filtro no está en los ajustes del móvil, sino en tu fuerza de voluntad: la verdadera solución es soltar el teléfono, dejarlo en la mesita de noche y desconectar media hora antes de cerrar los ojos.
Si tienes alguna duda, una propuesta interesante o simplemente quieres darnos tu opinión, nos encantaría escucharte. No nos gustan los correos automáticos ni las respuestas de plantilla, así que detrás de esta pantalla hay personas reales listas para leerte. Contáctanos por si necesitas ayuda en Data System. Si quieres tener mas información sobre este tema visita f.lux.